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Berlin capital del Reich,
Berlín, metrópoli del corazón de Europa, tiene un aspecto tan
particular como ninguna otra capital. Para el turista que pasa por
ella de prisa se trata tan sólo de un mar de edificios de una
ciudad que alberga millones de almas, por la que pulula un immenso
tráfico, en fin, una gran urbe con anchas y lujosas calles,
grandes barrios comerciales, y un gentío que siempre trabaja en
un continuo ir y venir, primera impresión propia de toda ciudade
gigantesca. Mas, aquel que se detiene algún tiempo en sus >
murallas, encuentra una ciudad testiga de un gran pasado histórico,
representante del tercer Reich, rejuvenecido con lugares internad- j
onalmente reconocidos institutor del arte y de la cienia, con sus al- ;
rededores de pintorescos paisajes cuyos ríos y lagos a la par de
vastos bosques entusiasman y sorprenden agradablemente. — Necesítanse
varios días de estadía para reemplazar la fugáz impresión
primera por un más profundo conocimiento de la ciudad de Berlín,
Entonces las ventajas de ésta metrópoli sobre sus similares trasforman
cada huésped en un amigo.
Las conocidas calles “Friedrichstrasse” y “Leipzigerstrasse”,
el barrio del oeste alrededor de la iglesia edificada al recuerdo
del emperador Guillermo, forman la ciudad que nunca descansa.
Aqui desemboca un interminable flujo de nativos y forasteros para
admirar los escaparates de las tiendas y realizar sus compras.
Un paseo por la avenida “Unter den Linden”, calle triunfal de
Berlín, trasmite al turista las gigantescas impresiones de este eje
que corre del este al oeste, encontrando su grandiosa terminación de
un lado con la plaza ante el antiguo palacio imperial, del otro lado
por la famosa puerta de Brandenburgo. Mas allá de este último
monumento histórico se extiende el vasto parque “Tiergarten”,
llamado el parque de recreo del berlinés, que con su silencio y
su tranquilidad forma un inusitado contraste frente al apresurado
vaivén de la urbe.
Poderosa y grandiosa se presenta la ciudad de Berlín con su terreno
de exposición, edificio de la broadcasting, torre de radio. Las
monumentales construcciones y los amplios jardines que las rodean
entusiasman año por año a millones de visitantes de importantes exposiciones
que se celebran en sus terrenos llevando a todas partes del
mundo la fama de Berlín como la ciudad de las exposiciones. Una
vista panorámica que abarca toda la ciudad ofrécese desde la torre
de la radio cuyo ascensor lleva al visitante rapida y
seguramente hacia la considerable altura, dándole además •— elevado
sobre los techos de la ciudad — en un restaurant ocasióin de recrearse
después de las muchas impresiones recibidas.